Los encantos de la madre naturaleza

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El ruiseñor macho es el único que canta en su especie para atraer la hembra en la temporada de apareamiento

HÁBITAT

La hembra construye su nido en matorrales a la sombra de los árboles, normalmente oculto bajo montones de hojarasca; es raro que lo haga sobre el suelo o incluso a la altura del pecho, en enredaderas de hiedra. 

Por JOSÉ BAUTISTA

El ruiseñor macho es la única ave de su especie que emite un canto en su hábitat con la intención de atraer a las hembras para procrearse, pues la pareja sólo pone los huevos, (los cubre con el plumaje durante varios días), y los polluelos nacen sanos en el nido de sus progenitores.

Ornitólogos de universidades internacionales destacan que en contra de la creencia popular puede oírse cantar al ruiseñor, tanto de día como de noche, pero sus interpretaciones de virtuoso se escuchan mejor en la quietud de una cálida tarde o fines de primavera, principalmente cuando compiten para atraer a las hembras que vienen de sus cuarteles de invierno en África Tropical.

Los estudiosos de aves entienden que el ruiseñor común de la familia –Luscinia megarhynchos-, sólo ofrece como rasgo destacado de su plumaje el color pardo rojizo de las plumas supracobertoras  y de la misma cola, ésta, sin embargo, no es uniforme, sino que la pareja central de rectrices tiene un tono más apagado, menos rojizo.

El resto de las partes superiores agregan incluyen la cabeza, son pardas con un tinte rojizo más acusado en unos ruiseñores que en otros y nunca tan intenso como la cola.

Los ornitólogos argumentan que el ruiseñor come insectos blandos que busca en el suelo, en caso de necesidad los golpea contra el piso hasta que no se muevan. El ruiseñor habita bosques de todo tipo, parques, plantaciones frutales, jardines, entre otros hábitats.

A finales de abril, los estudiosos de aves, dicen que el ruiseñor se deja oir (al principio, sólo de noche). Su canto es, para muchos, el más espléndido de los que puede emitir un pájaro. Tiene una melodía musical variada y potente de noche. Más tarde en mayo, el ruiseñor canta noche y día, con especial frío en los crepúsculos matutino y vespertino.

La hembra del ruiseñor construye su nido en matorrales a la sombra de los árboles, normalmente oculto bajo montones de hojarasca; es raro que lo haga sobre el suelo o incluso a la altura del pecho, en enredaderas de hiedra.

De acuerdo a los ornitólogos internacionales, en mayo tiene lugar la puesta de cinco a seis huevos de color verde oliva. En la segunda mitad de junio los polluelos saltan fuera del nido, luego de haber permanecido en el unos 11 ó 12 días.

A finales de verano, el ruiseñor vive de forma discreta en el monte bajo, por lo que su partida en dirección Sur a finales de agosto o principios de septiembre pasa desapercibida, a no ser que un macho joven haga ya sus primeros ensayos de canto en el mes de agosto.

No obstante, cuentan que sólo los machos cantan con el propósito principal en la temporada de apareamiento.

Fotos: Ediciones Digitales y José Bautista

 

 

 

 

 

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